La pieza que falta en la odontología digital: la luz infrarroja La odontología digital es excelente para tareas relacionadas con el procesamiento de materiales “fríos”. Ya saben cómo funciona: se escanea el diente, se diseña en CAD y luego se mecaniza. Pero hay un problema: una vez que la pieza sale de la máquina de mecanizado, en realidad aún no está lista. Existe un espacio entre la pieza mecanizada y la restauración que realmente está lista para ser colocada en el paciente. Ahí es donde entra en juego la luz infrarroja. Pensemos en ella como un tipo de “pegamento térmico” que une todo el proceso. Por qué la luz UV no es suficiente La mayoría de nosotros estamos acostumbrados al uso de la luz UV para el curado de materiales. Funciona bien para las superficies, pero la luz UV tiene dificultades para penetrar en resinas o cerámicas gruesas. Simplemente no logra penetrar en ellas. La luz infrarroja es diferente. Utiliza longitudes de onda más largas que permiten que la energía penetre en el núcleo del material. No se trata solo de calor, sino también de estimular la polimerización secundaria y eliminar las tensiones internas que quedan después del proceso de mecanizado. Esto hace que la pieza se sienta sólida, y no solo “curada en la superficie”. El equilibrio necesario Aquí está la parte complicada: no se puede simplemente bombardear el material con calor. Si se excede la cantidad de energía aplicada, se pueden producir grietas en la pieza. Es como bailar una danza delicada: hay que aplicar una ráfaga de luz infrarroja y luego controlar perfectamente el ciclo de enfriamiento para mantener las dimensiones de la pieza estable. Finalizando el trabajo Al final, la máquina de mecanizado crea una pieza, pero es la luz infrarroja la que permite crear una prótesis verdaderamente funcional. Ella se encarga del sellado final y del curado completo, algo que la máquina de mecanizado no puede hacer. Es el último paso en el proceso. Sin esa energía térmica, básicamente nos arriesgamos a que la pieza no sea lo suficientemente resistente. ¿Por qué dejar eso al azar?