Cómo manejar el dolor después del tratamiento de conducto radicular Todos hemos estado en esa situación. Un paciente sale del consultorio después de un tratamiento de conducto radicular, pero aún sigue sufriendo ese molesto dolor y hinchazón. Para ayudarlo a sentirse mejor cuanto antes, utilizamos luz infrarroja dirigida. La idea es bastante sencilla: usar un tipo específico de calor para eliminar la congestión alrededor del diente. Cómo funciona realmente Pensemos en las lámparas de luz infrarroja como una forma de transmitir calor a aquellos lugares a los que una almohadilla térmica normal no puede llegar. La luz atraviesa las mejillas y la mandíbula, calentando así los tejidos profundos. Esto hace que los vasos sanguíneos se abran, lo que permite que la sangre fluya mejor y elimine más rápido la inflamación y la suciedad que causan el dolor. Utilizamos luz infrarroja cercana porque penetra profundamente, llegando exactamente al lugar donde está el dolor. Uso correcto durante el tratamiento No basta con aplicar calor directamente sobre el paciente. Eso podría causar quemaduras. Utilizamos dispositivos con temporizadores y controles de distancia para garantizar seguridad. El objetivo es calentar los tejidos profundos sin dañar la piel. Generalmente, utilizamos emisores de baja potencia y filtrados, para que el calor sea constante y suave, y no irregular. Las limitaciones No se trata de una solución mágica. Si el paciente tiene un absceso grave lleno de pus, el calor puede empeorar la situación al empujar la infección hacia adentro. Primero hay que verificar eso. Si hay supuración activa, hay que dejar de usar la lámpara de luz infrarroja. Configuración Lo mejor de estos dispositivos es que ocupan muy poco espacio. Se pueden colocar en casi cualquier sala de tratamiento sin necesidad de reorganizar todo el equipo. Un par de consejos: asegúrese de que la toma de corriente sea estable, para que la luz no parpadee. Además, mantenga las sesiones entre 10 y 15 minutos. Eso es suficiente para lograr el efecto deseado sin sobrecalentar las mucosas de la boca.