
En espacios públicos con mucho tráfico, los robots de desinfección no pueden quedarse parados esperando. El problema suele estar en la fuente de luz UV-C: si no hay suficiente intensidad de luz, es necesario reducir la velocidad de movimiento del robot, lo cual prolonga el tiempo de ciclo y acorta la vida útil de la batería. Hemos desarrollado una lámpara de galio que permite alcanzar la intensidad UV-C necesaria para acortar los tiempos de ciclo, sin perder eficacia en la desinfección.
Lo importante detrás de todo esto
La lámpara está dopada con galio y aprovecha al máximo la longitud de onda de 254 nm para su función bactericida. Además, tiene una alta eficiencia en la conversión de energía eléctrica en luz UV-C. Esto garantiza la densidad de energía necesaria para una desinfección rápida. La carcasa de cuarzo está diseñada para transmitir luz UV-C y controlar la generación de ozono.
Junto con un conjunto de reflectores recubiertos con material dicróico, la luz emitida se colima, manteniendo así una dosis uniforme sobre la superficie a tratar. Se obtiene una salida estable durante más de 9,000 horas, con una depreciación inferior al 8%. Estos datos han sido confirmados mediante radiómetros espectrales. La intensidad máxima de luz alcanza decenas de mW/cm² a las distancias de trabajo típicas, lo que permite acortar los tiempos de exposición.
Por qué esto es útil para los robots de desinfección
En esta aplicación, la velocidad es clave. Cuanta mayor sea la intensidad de luz UV-C, más rápido podrá moverse el robot, manteniendo al mismo tiempo la eficacia en la eliminación de microorganismos. La lámpara se calienta rápidamente, pero mantiene una salida espectral constante, lo que permite modular la intensidad según la reflectividad y obstrucciones de la superficie. Así, se puede mantener una dosis precisa.
Menos pasadas, menor consumo de energía y intervalos más largos entre el cambio de lámparas: todo esto es importante cuando se necesita que los robots sigan funcionando continuamente.
Los detalles que pueden causar problemas si se ignoran
Es necesario adaptar la lámpara al soporte en el que se instalará: longitud del arco, base y balasto. Si el perfil de encendido no coincide, la lámpara podrá fallar prematuramente.
También es importante verificar el estado del reflector. Las marcas o oxidación en el reflector pueden dispersar la luz y afectar la uniformidad de la dosis.
Además, es crucial gestionar adecuadamente el calor. Las fuentes de luz UV-C se calientan mucho, y temperaturas elevadas aceleran el deterioro de la lámpara.
Y no olvide calibrar su radiómetro a 254 nm. Las decisiones relacionadas con la dosis deben basarse en datos precisos, no en suposiciones.