
Cómo aprovechar al máximo las lámparas de galio y yodo
Si alguna vez ha tenido que lidiar con tinta que parece estar bien impresa en el momento de su producción, pero que se descasca en cuanto entra en la lavadora, entonces sabe lo frustrante que puede ser eso. Por lo general, esto ocurre porque la tinta solo se cura en la superficie.
Ahí es donde entran en juego las lámparas de galio y yodo (GaI).
La mayoría de las lámparas de mercurio estándar alcanzan su pico de emisión a 254 nm. Eso es suficiente para algunas aplicaciones, pero no para tintas gruesas aplicadas sobre telas o materiales sintéticos. Las lámparas de GaI desplazan esa luz hacia el rango de 300 nm a 400 nm.
Esto es importante por varias razones:
Las ondas ultravioleta de corta longitud tienden a rebotar en la superficie. Pero las ondas más largas emitidas por las lámparas de GaI penetran realmente en las fibras del material. En lugar de simplemente “cubrir” la superficie, los rayos UV llegan hasta la capa inferior de la tinta. De esta manera, se logra una unión sólida entre la tinta y el material, sin grietas ni descamación.
Pero hay un problema: estas lámparas son muy exigentes. Funcionan a temperaturas muy altas. Para obtener ese espectro de luz específico, es necesario mantener la temperatura del tubo dentro de un rango preciso. Si está demasiado frío, el galio no se vaporiza. Si está demasiado caliente, los electrodos se dañan y la lámpara deja de funcionar pronto.
Siempre recomiendo utilizar balastes de precisión. Es la mejor forma de evitar que los picos de voltaje dañen las terminales de los tubos.
Ahora, si piensa reemplazar sus lámparas de mercurio por lámparas de GaI, generalmente es un proceso sencillo: las lámparas se insertan fácilmente. Pero no espere que la velocidad de impresión siga siendo la misma. Las lámparas de GaI no son tan intensas como las lámparas de mercurio de alta presión. Es posible que note que la tinta no se cura tan rápido como antes. Para solucionar esto, probablemente necesitará reducir la velocidad de su cinta transportadora o agregarle más lámparas a la cadena de impresión.
Un último consejo: revise sus ventiladores. Dado que estas lámparas generan mucho calor, su sistema de enfriamiento tendrá que trabajar mucho más. Si los ventiladores no pueden seguir el ritmo, la carcasa de la lámpara podría deformarse. Una vez que eso ocurra, el punto focal de la lámpara cambiará, y verá esas manchas no curadas en su tela.
Mantenga las lámparas frescas y la tensión eléctrica estable, y sus impresiones quedará perfectas.