
Cómo obtener más eficacia de sus bombillas UV
Cuando la gente habla de bombillas UV germicidas, generalmente solo se concentra en su potencia en vatios. Pero si se trata de un entorno industrial, la potencia en vatios es solo la mitad de la historia. La verdadera magia ocurre a nivel de longitud de onda.
Invertimos mucho tiempo en investigación y desarrollo para lograr una concentración de energía espectral de tan solo un 0,5%. Puede parecer un ajuste insignificante, pero en la práctica significa que muchos más fotones llegan a esa longitud de onda de 254 nm, que es precisamente donde el ADN y el ARN se destruyen.
Cómo lo logramos
Para alcanzar tal precisión, tuvimos que volver a los principios básicos: la mezcla de gases y la forma de los electrodos. La mayoría de las lámparas comerciales tienen fugas de energía, lo cual significa que esa energía se desperdicia en longitudes de onda inútiles. Esto no solo desperdicia energía, sino que también genera calor innecesario. Manipulamos la presión del vapor de mercurio y utilizamos cuarzo de mayor pureza para lograr una mejor concentración de energía.
El resultado: se obtiene más eficacia por cada vatio que se invierte.
El problema del calor
El problema es que, al concentrar tanta energía, las lámparas se calientan rápidamente. El revestimiento de vidrio sufre mucho bajo esta presión. Para evitar que las lámparas absorban demasiada energía y se agrieten, pasamos a utilizar cuarzo fundido de alta transmisividad. Este material resiste mejor la presión.
Un consejo rápido: preste atención a la configuración del balasto. Es tentador intentar aumentar aún más la intensidad de las lámparas, pero no lo haga. De lo contrario, se dañará el cátodo y se alterará el espectro de luz, lo cual arruinará todo el propósito de las lámparas. Simplemente mantenga una tensión adecuada, y las lámparas permanecerán estables durante toda su vida útil.
Uso en la práctica
Estas lámparas están diseñadas para trabajos exigentes, como sistemas de climatización o plantas de tratamiento de agua. Dado que la energía emitida está muy concentrada, se pueden colocar las lámparas a mayores distancias entre sí. No hay necesidad de preocuparse tanto por esas “zonas oscuras” donde podrían esconderse los gérmenes.
Son un reemplazo ideal para las tuberías UV-C convencionales, pero ofrecen una mayor eficacia. Un consejo adicional: verifique bien el aislamiento de las lámparas. Dado que la intensidad de la luz es mayor, asegúrese de que los materiales utilizados puedan resistirla, evitando así la formación de ozono o el daño en los plásticos.