
La verdad sobre las lámparas germicidas UV
Cuando se trabajan con lámparas UV-C, en realidad se utiliza radiación de onda corta (generalmente alrededor de 253,7 nm) para dañar el ADN de los microbios. A simple vista, parece algo sencillo. Pero cuando pasamos de un entorno de laboratorio pequeño a uno a escala industrial, ya no se trata simplemente de “encender una luz”, sino de lograr precisión y evitar daños a las personas.
El aspecto eléctrico
Lo importante aquí es la alimentación eléctrica: no basta con conectarlas y esperar lo mejor. La mayoría de las lámparas industriales requieren una corriente muy específica para funcionar correctamente. ¿Por qué? Porque si no se cumple ese requisito, los electrodos se quemarán rápidamente. He visto qué sucede cuando la tensión varía más del 5%. Las lámparas comienzan a parpadear, o peor aún, dejar de funcionar por completo. Además, hay el problema del calor: las partes terminales de las lámparas se calientan mucho. Si el revestimiento exterior no permite que ese calor se disipe, el recipiente de cuarzo se dañará y eventualmente se agrietará. Es un desastre del cual no queremos ocuparnos.
Por qué el vidrio es importante
No se puede usar vidrio normal en estas lámparas, ya que este bloquea completamente los rayos UV-C. En su lugar, utilizamos cuarzo fundido de alta transmisividad. Si se intenta usar cuarzo de baja calidad, se perderá entre el 20% y el 30% de la eficiencia de las lámparas. Eso significa que hay que utilizar más lámparas para obtener la dosis necesaria de esterilización. En los casos más difíciles, añadimos recubrimientos especiales para filtrar ciertas longitudes de onda. Estos recubrimientos deben estar químicamente unidos al cuarzo; de lo contrario, se desprenderán en cuanto se caliente el dispositivo.
Seguridad y estabilidad
Seamos sinceros: los rayos UV-C son peligrosos. Pueden dañar la piel y los ojos en poco tiempo. Por eso, construimos estos sistemas con mecanismos de seguridad. Si un técnico abre la puerta del gabinete, la alimentación eléctrica debe interrumpirse de inmediato. Sin excepciones.
También es necesario equilibrar ciertos factores. Se quiere mantener una alta intensidad de irradiación para acortar los tiempos de esterilización. Pero si la longitud de onda cae por debajo de 200 nm, se produce ozono. Eso no es bueno. Calibramos las lámparas para mantener una alta tasa de eliminación de microbios, al mismo tiempo que reducimos la cantidad de ozono producido.
Un último consejo: vigile bien el sistema de enfriamiento. Si los ventiladores o conductos de aire no son lo suficientemente eficientes, el recipiente de cuarzo se sobrecalentará y la eficiencia de las lámparas disminuirá. Es una reacción en cadena, pero afectará negativamente la eficiencia del sistema.