Ayudar a que las úlceras bucales sanen más rápido con luz infrarroja
¿Alguna vez han tenido que lidiar con un paciente que sufre debido a una úlcera bucal o leucoplasia persistente? Todos hemos estado en esa situación. Ahí es donde entra en juego la luz infrarroja. No se trata de algún tipo de almohadilla térmica para la boca. En realidad, se trata de enviar longitudes de onda específicas de luz hacia los tejidos blandos, con el fin de activar los mecanismos naturales de reparación del cuerpo. Cómo funciona realmente El secreto está en que la luz afecta a las mitocondrias, que son las “centrales energéticas” de la célula. Esto hace que la citocromo c oxidasa comience a funcionar, lo que aumenta la producción de ATP. En términos sencillos: esto hace que los fibroblastos y las células epiteliales comiencen a trabajar y a cerrar la herida. Para quienes padecen úlceras crónicas, esto es realmente importante. Reduce la inflamación y alivia el dolor mucho más rápido que usar simplemente un gel tópico. Ajustar la intensidad adecuada Es necesario tener cuidado con la intensidad de la luz. Si es demasiado baja, no sucederá nada; es como si simplemente iluminaras la boca con una linterna. Pero si es demasiado alta, existe el riesgo de dañar el delicado revestimiento de la boca. Nosotros mantemos nuestros dispositivos en el rango de 600 nm a 1000 nm. Esto asegura que la luz llegue a las capas más profundas sin dañar la superficie. Los desafíos reales Siempre hay un equilibrio entre velocidad y seguridad. Se podría utilizar una intensidad alta para que el paciente se recupere más rápido, pero eso haría que la sonda se sobrecalentara. Por lo general, recomiendo usar un modo de emisión pulsada. De esta manera, se controla la temperatura y se mantiene el tejido sano. Y hablemos del equipo necesario. Si el dispositivo es demasiado grande, no sirve de nada. No se puede introducir una sonda tan grande en la parte posterior de la boca del paciente. Si no se puede acercar la sonda a la lesión, entonces no se obtiene el efecto deseado. La física dicta esto: es necesario mantener la punta de la sonda muy cerca del tejido. Esa es la única forma de obtener el máximo beneficio.